7.09 Or�culo

EXT. OR�CULO
DE DELFOS. ATARDECER
El sol
comienza a descender detr�s de unos monumentales edificios de piedra.
�Delfos�
Las calles est�n
tranquilas y silenciosas. S�lo un par de personas caminan por ellas.
INT. OR�CULO
DE DELFOS. ATARDECER
El templo
est� dominado por una imponente estatua de Apolo, enfrente de un vistoso mural
pintado en una pared que representa al Sol. Pueden verse otros objetos
decorativos, como estatuas m�s peque�as o jarrones. Una mujer vestida con una t�nica,
la Pitia, se encuentra sola frente a la estatua, arrodillada y rezando una
plegaria en un idioma antiguo. De repente, se materializa junto a ella el dios
Apolo.

La Pitia abre los ojos y se pone en pie.
PITIA
Apolo�
APOLO
�Lo has visto?
PITIA
S�.
APOLO
Mi m�s fiel servidora, mi voz en la ciudad sagrada de Delfos,
la Pitia.
Apolo deposita
suavemente la cabeza de la Pitia sobre su pecho.
APOLO
Amada m�a,
mu�strame mi futuro.
La Pitia levanta
la mirada y coloca su mano derecha sobre los ojos de Apolo.
INT. OR�CULO
DE DELFOS. D�A - VISI�N
Apolo se
encuentra en el mismo lugar en el que est� ahora, pero se le ve nervioso. Frente
a �l est� Xena, que sostiene el chakram
en la mano.
XENA
T� has elegido que sea as�.
Xena lanza el chakram, que golpea la pierna de Apolo. A la vez, Gabrielle le arroja una afilada lanza que se clava en el
torso del dios. Finalmente el chakram, que ha estado
rebotando en las apredes del templo, golpea de nuevo
a Apolo en la cabeza. Apolo se desploma, malherido.
INT. OR�CULO
DE DELFOS. ATARDECER
La Pitia
retira su mano de los ojos de Apolo, que retrocede un par de pasos, aturdido y
asustado. La Pitia se re�ne con �l, tratando de tranquilizarle, pasando su mano
por la mejilla del dios.
APOLO
�Qu� tendr� que hacer para escapar del Crep�sculo? �Es que Xena
no ha tenido ya bastante?
(Pausa)
Al igual que tantos otros dioses, me opuse a la persecuci�n de Xena y su hija, y me negu� a colaborar con los que trataron
de matarlos.
PITIA
E hiciste bien, puesto que s�lo los que no os enfrentasteis a Xena lograsteis sobrevivir a la asesina de dioses.
APOLO
Xena ya no tiene ese poder. �Est�s segura de lo que
has visto?
PITIA
Mis visiones nunca me han fallado desde que me concediste este don.
APOLO
(Cada vez m�s nervioso)
Tal vez haya conseguido recuperarlo. Xena es muy
lista y tiene muchos recursos. �Cu�ndo dejar� en paz a mi familia? Incluso los
dioses que sobrevivimos estamos perdiendo adoradores. Cada vez vienen menos
fieles a este Or�culo en decadencia para escuchar mis palabras y mis profec�as.
�Y ahora ella y su amiga tienen la intenci�n de asesinarme! Tengo que actuar r�pidamente
y adelantarme a ella. Pero entonces vendr� a por m�, como hizo con mi hermana.
PTIIA
Tranquilo, mi se�or. No debes acabar con la vida de Xena.
Recuerda que ella es nuestra �nica esperanza para derrotar al Poder Oscuro.
APOLO
Entonces, �debo permanecer pasivo ante su amenaza?
PITIA
No, por supuesto que no.
APOLO
Pero s� que, si sigue con vida, vendr� aqu� para matarme.
PITIA
Hay otras formas de cambiar el futuro. Tan s�lo debes evitar que la visi�n
pueda tener lugar tal como yo te la he mostrado.
APOLO
�Qu� puedo hacer?
PITIA
En la visi�n, Xena y Gabrielle
te atacaban a la vez. Impide que puedan estar juntas.
EXT. CLARO EN
EL BOSQUE. ATARDECER
Eva, Xena y Gabrielle (a�n con su pelo
rojo) se encuentran sentadas alrededor de una hoguera en un claro del bosque,
mientras el sol cae m�s all� de los �rboles. Argo II est� atada al tronco de un
�rbol un poco alejado.
XENA
Pasar la noche en un bosque no es tan c�modo como dormir en el palacio del
Emperador de Roma, pero despu�s de tantos a�os en los bosques de Grecia, he
aprendido que esto es todo lo que puedo desear para descansar.
EVA
Yo a veces echo de menos las comodidades refinadas de la alta sociedad romana,
pero mi camino me conduce a la austeridad y lo acepto.
Gabrielle busca en una bolsa que
tiene al lado y saca un trozo de queso.
GABRIELLE
Nuestra cena tambi�n tendr� que ser humilde. Esto es todo lo que nos queda.
XENA
De haberlo sabido, habr�a cazado algo, pero no importa. Sigamos con nuestra
noche de austeridad.
Gabrielle corta el queso en tres
trozos y los reparte. Xena da un buen bocado a su
raci�n. El sol est� casi bajo en el horizonte.
EVA
Espero que el emperador Claudio no tenga problemas para dirigir el Imperio
ahora que nos hemos marchado.
XENA
Le dejamos en una situaci�n de estabilidad inmejorable. Adem�s, parec�a haber
alcanzado cierta popularidad. No creo�
Xena se interrumpe y hace una
mueca de dolor. Se lleva la mano que no sujeta su trozo de queso al est�mago.
GABRIELLE
�Ocurre algo, Xena?
XENA
Creo que no voy a cenar hoy. Descansar� esta noche y ma�ana me sentir� mejor. Adem�s,
as� tocar�is a m�s-
Xena le da su trozo de queso a
Gabrielle y cierra los ojos un momento. No puede evitar
soltar una exclamaci�n de dolor, y se tumba sobre el suelo boca arriba.
EVA
(Preocupada)
Tal vez podr�amos darte alguna hierba medicinal que�
Eva deja de
hablar cuando Xena comienza a tener convulsiones. Tras
intercambiar una r�pida mirada, Eva se coloca a la derecha de Xena, y Gabrielle a su izquierda,
e intentan inmovilizarla, pero las convulsiones son cada vez m�s fuertes. La
mirada de Xena se encuentra perdida.
GABRIELLE
No s� lo que le ocurre. Nunca hab�a visto una reacci�n tan violenta, y mucho
menos de forma tan repentina.
EVA
Parece grave. Debemos hacer algo pronto.
Xena intenta decir algo pero
finalmente pierde el conocimiento definitivamente. Contin�an las convulsiones.
GABRIELLE
Hay un punto de presi�n que podr�a pararla� O al menos eso creo�
EVA
�A qu� esperas?
GABRIELLE
Xena me lo ense��, pero no he llegado a usarlo.
Gabrielle observa c�mo el cuerpo de
Xena sigue movi�ndose, y alza su mano derecha. Tras
examinar a Xena atentamente unos segundos, deja caer
la mano sin tocar a Xena.
GABRIELLE
No puedo hacerlo. Se mueve demasiado y podr�a presionar el punto equivocado. No
puedo correr ese riesgo.
Cuando Gabrielle acaba de hablar, el sol desaparece bajo el
horizonte. Xena, inconsciente golpea con gran fuerza
a Gabrielle y Eva, que retroceden un par de metros. Eva
y Gabrielle se incorporan como pueden, y entonces
observan c�mo Xena se transforma en un instante en
una loba negra, que las observa desafiante.